Un recuento de año es algo tan típico y básico, que no puedo dejar pasar la oportunidad ¿Cómo resumir el 2023? Bueno, la verdad es que al escribir esta entrada ese no es el objetivo, ya que como siempre, se trata tan solo de un ejercicio más de escritura creativa en un momento particular del año.
De cruces y decisiones
Según sea la personalidad y experiencia de cada uno de nosotros, ciertos procesos de la vida se pueden extender, o no, por determinados periodos de tiempo. Esa simple reflexión me lleva a recordar una de las tantas frases típicas de mi madre. En ese sentido, los primeros meses del 2023 tuvieron que ver con afrontar y cerrar el que hasta la fecha fue el momento que más me ha marcado en la vida.
De regreso
La manera en la que somos percibidos por otros depende, por supuesto, de muchos factores, entre ellos y con toda claridad para ejemplificar, la información a la que acceden. De este modo, una de las conclusiones más interesantes a las que llegué y que no esperaba que fuese así, es que al volver a mi pueblo natal, el momento en que más cómodo me sentí fue al charlar con los amigos de toda la vida del barrio, por la simple razón que se sintió como que la conversación estuvo en pausa por años y nada más que eso.
Confirmaciones
Resulta interesante que el 2023 fue un año de cerrar capítulos en la vida ¿Por qué confirmación? Simple, después de un encuentro inesperado y para el olvido, dadas las condiciones en que terminó, por fin muchas cosas que debieron ser dichas en su momento, pues eso, se dijeron. Además, fue una forma de confirmar que se tomaron decisiones equivocadas en el pasado. Creo que en este caso sí vale la pena extenderse un poco más.
Primero, las relaciones que tenemos con los demás pasan fuertemente por las interpretaciones que hacemos de lo que sucede. Asumir nuestras interpretaciones como la verdad absoluta es un error. En ese terreno de la empatía, o falta de ella, se pueden tomar decisiones tanto afortunadas como desafortunadas. Todo lo anterior para decir, que agradezco a la vida por como se dieron las cosas, más allá de lo trágico del proceso. Al final, cada persona debe intentar llegar a su lugar feliz y no simplemente donde se siente cómoda.
Segundo, son muchas las motivaciones que una persona puede tener para hacer algo que está bien o está mal de acuerdo con su sistema de valores. Sin embargo, esa toma de decisiones dice mucho sobre sus acciones a futuro o en el pasado. Hay experiencias que son duras de asumir, afortunadamente en este caso, solo son especulaciones que no afectan, pero sí generan morbo.
Tercero, la inmadurez en como se digieren ciertas noticias o decisiones de otras personas que no se pueden controlar, también dice mucho. Resulta gracioso para una persona de treinta años como yo, las razones por las que las nuevas generaciones pueden pelearse en la actualidad. Por una acción o no en las redes sociales, por ejemplo. Desde mi comprensión del mundo es muy chistoso y difícil de entender, pero así funciona el mundo.
En conclusión, fue un año para confirmar que la decisión fue mucho más que correcta, pero que las formas no. Así mismo, la felicidad debe ser siempre la prioridad y en ocasiones se puede confundir con comodidad.
¿Otra vez?
Sí. Pero ya.
¿Y qué más pasó?
Aparte de lo anterior, son muchas experiencias a nivel personal y profesional. Sin embargo, por sus características y mis intereses, no tengo interés de escribir sobre ellas.
¿Y qué se viene para el 2024?
Ya hay un borrador de ideas. Pronto estarán por aquí.