Surrealismo mágico – Parte 2

No mucho por decir, continuación: Surrealismo mágico – Parte 1.

Séptimo acto

Muchas memorias, ideas, recuerdos que van rondando por la mente, pero no es fácil de aceptar y de entender lo que allí sucedía. En otras palabras, la puerta se fue cerrando lentamente sin decir nada. Ahora solo circulan las mentiras que se iban transmitiendo durante la noche, es como si se tratara de un zombi, de un ser o no ser que ya no deja de marchar y al que solo se le puede pedir una cosa. No hables. Son palabras que se usan siempre y que forman una tormenta mental, lo curioso es que se trata de un sol blanco que aconseja, que se permite hablar y expresar cualquier tipo de cosa que vaya surgiendo. No hables. Ya no es tiempo. Poco importa. Son cosas que pasan, es mejor mover los dedos y permitir que todo fluya, como la tormenta que podría desatar…

No, no, no, no se trata de detener, es una cuestión de querer marcharse, de irse, de no hablar más, de dejarlo así. Es tentador pensar que el dinamismo de la vida abra ese desolador lugar, que ahora lo es así, por la decisión que se toma. No, no, no, así es la situación, se debe entender y no reprochar. No hables. Ya no es tiempo. Poco importa, es la única verdad y aunque suene a una contradicción desde la lógica, es la única verdad verdadera. Así que para concluir, que se encargue de todo el solo.

Octavo acto

Mucha calma, mucha tranquilidad, es como si estuviese lloviendo, pero sin que caigan gotas del cielo, es todo luz y poca oscuridad, es una situación confusa que no puede ser descrita fácil con palabras. En ocasiones los sentimientos son el lenguaje que debe encargarse de describir lo que ocurre en el mundo, no las palabras. De una u otra manera, ese es el verdadero lenguaje universal al que todos tenemos acceso. Claro, según ciertos factores hay interpretaciones y no es universal. En cualquier caso, la luz vuelve, va subiendo su ritmo compás a compás, es un ritmo que no es tan común en este hogar, pero es importante dejarlo ser. Considerando su autor, no hay ningún tipo de duda que es o será de mi agrado.

Vuelven las campanas y no se trata de una demostración de fragilidad, sino de falta de potencia, de energía, de ánimo. Sin embargo, ahí es cuando se puede ver quién está hecho para qué y quién no, no hay que ser tan duros con nosotros mismos, es un asunto de autoempatizar. Libertad, viento, cabellos en movimiento, verde por todos lados, aves cantando, lluvia sin gotas, pero todo en calma, esperando por el anuncio, pero cuál anuncio, el de ver cómo termina y cómo domina.

Noveno acto

Energía que va recargándose segundo a segundo, es como una combustión que se va acelerando según el tiempo avanza, está por estallar y dejar que todo ese acumulamiento de energía estalle. Son muy buenos recuerdos los que trae consigo, es toda una oda a la pubertad, a la juventud, a esos sentimientos que antes se apoderaban, lo que era en aquellos momentos. La energía se va a apoderando de lo que pienso, es mejor que se haga cargo de cada una de las teclas que voy presionando en este momento, sin embargo, no soy tan rápido como para plasmarlo en la pantalla. Es una lástima. Es pura energía, son recuerdos, son ideas que antes eran parte de todas las decisiones que tomaba. Es que la ignorancia es atrevida, por eso no hay que esconderse. En otras palabras, ven aquí a la batalla, porque de eso se trata, no es un capricho, es realidad, cuando algo se quiere, toma tu espada y ven sin dudar, porque en caso contrario la sociedad estará allí, siempre segura de triunfar.

Si bien se trata de una reificación del concepto de sociedad, es que a finde cuentas la sociedad sí que está allí para encargarse de triunfar y de poner ese reto a cada uno de sus integrantes de vencer o morir. Vaya, son recuerdos que no sabía ni siquiera que eran recuerdos hasta hace unos pocos minutos. De todos modos, la mente es tan poderosa que te hace recordar que sí que son recuerdos. Así la energía vuelve y se apodera de todo, se hace cada vez más grande, se agiganta, se encarga de demostrar quien manda. No hay que ser pedante con esas sensaciones, solo es una cuestión de seguir, que vaya fluyendo, que se encargue de todo lo demás. No es un capricho, es realidad.

Décimo acto

Empieza bien, cómo negarlo. Es un paso a paso que parece extraño, pero que seguramente no lo es. Con calma, porque estoy seguro de que va a estallar pronto. Claro, como era de suponerse, es cuestión de dejarlo fluir. Ahora sí que hay una montaña, con mucho cansancio en la cima, con marionetas que van reflejando las ideas de otras personas que dominan sus movimientos, pero en ocasiones esas marionetas son capaces de expresar lo que sienten en su interior, son algo sobradas, son conscientes que no siempre se debe seguir y hacer lo que otro dice. Es una de esas metáforas de la vida, una ventana en el cielo que muestra que las campanas sí que son capaces de volver, de sonar, de mostrar cuál es su canto, que es invencible, que son el actuar del hombre de hoy.

Línea a línea se van dando las cosas, y lo haré y lo harás, porque así son las ideas, así son los actos, no dejes que las murallas te aprisionen, las murallas están allí para caerse, para ser derrumbadas, de una u otra manera todo cambiará. Es una bola de energía de color azul, que recuerda bastante a ese momento de inocencia en el que no se sabía a quién o qué acudir para lograr terminar con una tarea, con una encomienda. Vuelve de la calma, son los principios que parecen tener un final cercano, pero que realmente no es así. A final de cuentas, las murallas están inertes y eso solo se comprueba cuando se las toca, se enfrenta y se vence ¿Lo viste?

Undécimo acto

No hay ningún tipo de duda, esta es la mejor manera de comenzar de acuerdo con mis preferencias para hacer las cosas, es que es la verdad. Volvemos al ruedo, no hay motivo para dudar de mis conclusiones tan solo dos segundos después de llegar a ellas. Va subiendo de nuevo la intensidad, la energía, el conocimiento, lo que sucede, las palabras y las verdades. ¿Realmente hay motivos para dudar del sol, de la luna, de los demás cuerpos que están en el universo? Hay mucho fuego alrededor y las llamaradas se van moviendo de lado a lado, no es posible ni siquiera calcular o estimar por dónde aparecerán, pero se tiene la certeza que lo harán. Es una sensación muy compleja de describir o tan siquiera de querer explicar a las personas que no ven lo que aquí sucede.

Más allá de todo el palabrerío de las líneas anteriores, la verdad es que me toca preguntarme si se trata de una ilusión, de una idea o de una comprensión de la realidad que no necesariamente corresponde con lo que los demás observan a su alrededor. Es un umbral con una línea tan fina, que no sé bien qué sucede. La parte más importante del ejercicio es permitir que vaya fluyendo, que sean los dedos y su movimiento los que se encarguen de plasmar en el teclado, como si fueran brochas o pinceles.

Duodécimo acto

Rompe el silencio, no hay que temer actuar ni dejar que el sueño sea el vencedor, es decir, se trata de ser uno y de actuar con razón. No hay que nacer para ser presas, sino, por el contrario, que sea la libertad la que se encargue de regir lo que hacemos, Es una contradicción hasta cierto punto, pero también es una verdad que se tiene que imponer a todo lo que se vaya dando en la vida. No hay que nacer para ser presa solo por temor a otros sueños.

Es que la tierra tiene esa particularidad en su movimiento, pero no hay que dejarse llevar por eso. Se trata de ser uno y de seguir luchando por la libertad. El nacimiento no es cuestión de permitir la imposición de un sueño en la vida a través del temor.