¡Cuidado con el coco!

Quizá hasta mi generación era bastante común que los padres usasen personajes, criaturas o historias como un método para amedrentar a sus hijos y así evitar que se comporten de una u otra manera. Según el país, cultura, idioma, época y demás, estrategias como la mencionada varían y se ajustan a cada contexto. En mi caso lo conocí como el coco.

El coco, cuco, ropavejero, etc.

¿Cuál es tu coco? Asumo espero que eres una ¿persona? adulta, con muchas dudas claridad sobre la vida, con metas que no vas a poder cumplir, objetivos, propósitos inalcanzables y un largo etcétera. Sin embargo, como parte de tu inmadurez, está claro que esas ideas racionales y hasta cierto punto irracionales de la vida cotidiana aún te siguen atormentando. Por favor, dime ¿cuál es tu coco?

Puede ser que estés simplemente un día como cualquier otro sentado en el sofá y sin previo aviso, ¡el coco llegue! Por tanto, te lo repito, ¿cuál es tu coco? De verdad, no es tan difícil admitirlo.

El coco del coco

No sí está mal tener un coco en la vida ¿Qué persona en este mundo puede afirmar con total seguridad y certeza que no lo tiene? ¿Quién podría decir que no sin mentir? Por esa razón, es imposible dejar de reflexionar sobre cuál o qué podría ser el coco del coco ¿Podrías ayudarme con esta respuesta? ¿Tienes cuando menos una pista?

¿Está mal temerle al coco?

La mejor respuesta a esta pregunta la he encontrado en Los bombillos peludos:

Ya sabes que el éxito es un fracaso

Ganar siempre será peor que perder

Si no te arriesgas no pierdes nada

Y así todo saldrá muy bien… saldrá muy bien… saldrá muy bien

Y disfrutar el fracaso

Salir a beber, olvidar tu miseria

Sentir muy bien lo que es perder

¿Está bien temerle al coco?

La mejor respuesta a esta pregunta la he encontrado en Duki:

Llegué a la ciudad y me reciben como si fuera un boss

Cada vez más pegao y ni yo sé cómo pasó

Hoy festejamos y mi equipo salió campeón

Adentro del party, afuera en la calle, se escucha mi voz

Ante la duda, consulta un experto

En conclusión, estas palabras van para ti. Tener un propósito es la clave, es una guía, es un faro, es un modo de estructurar un plan, es una manera de trazar una guía de ruta, de eso se trata. Por supuesto, el camino no es llano, no es una simple línea recta, no es fácil, para no seguir redundando con más ideas. Está bien. Sí, está bien que en ocasiones existan momentos en los que parece que te desviaste del propósito. Sin embargo, se trata de retornar a la búsqueda de ese propósito, por supuesto, en caso de que aún siga siendo tu meta.

Son muchas las formas que he intentado hasta la fecha de transmitirte este mensaje, podría decir que llevo años en el proceso de lograr que comprendas mis palabras. Por eso hoy he concluido que es a través de esta publicación que: primero vas a volver a ver mi mensaje; y segundo, lo vas a internalizar. De verdad espero que estas palabras lleguen a lo más profundo… ¡Recuerda que ya no le tienes miedo al coco!