No mucho por decir, continuación: Surrealismo mágico – Parte 2.
Décimo tercer acto
Un movimiento rápido, sin control que está acompañado por la calma. Después de una corta introducción en la que prima la melancolía, la espera, la escucha, los destellos y las luces de neón. Son muchos los gritos de silencio que son emitidos por las aves negras que van volando por todo alrededor. La verdad es que son un grupo de dioses muertos que se dedicaron a la guerra, a dejarse llevar por el conflicto. Son las cosas de la magia y el amor.
En cualquier caso, todos nos hemos hecho guerreros en algún momento de la vida, hemos sido jinetes en la vida para vivir lo extraño de la vida y ver en los otros humanos un enemigo, que también cabalga el horizonte. De nuevo ahí están los dioses, pero es posible que los sorprendamos con nuestra capacidad para cazar, pero para cazar las aves negras en las noches. Solo al final de estas experiencias es posible para nosotros hablar, dejar fluir lo que sentimos, como si se tratara de un grito victoriano.
Es necesario enfrentarlo todo, vencerlo todo, retar a los poetas que escriben desde el olvido. De nuevo a cabalgar, es lo importante, aunque sea de noche, eso es lo que hacen los jinetes y los guerreros. Sorprende de nuevo a los dioses, especialmente a todos aquellos que sean falsos. De esa manera vas a poder ser coronado por los dioses, por esos seres que te rodean, que se mueven siempre desde las sombras, pero que quieren de una u otra manera provocar cambios en tu vida cotidiana. Ahí está el fin.
Decimocuarto acto
De eso se trata, de la energía, de la fuerza, de la capacidad, de dejarse llevar por la música de la vida. Deja que la cabeza se mueva de lado a lado, es una cuestión de reconocerse como hijos del sol, de vernos como hijos de la tierra, como un pueblo que vive. Es la verdad, eso es lo que soy, no es gritarlo sino vivirlo, imponerse a la inquisición y a la decadencia que fue traída sin ser solicitada. Es una cuestión de sentirse libre, sentirse libre, sentirse libre.
Quiero gritarlo, es una verdad que corre por las venas de todos, es un pilar que no se puede olvidar y que nos permite evitar quedar sumidos en la miseria ¿Por qué te cuesta verlo? El pasado pesa, pero no es una condena, de hecho no se puede ignorar, aunque algunas personas luchan para que así sea. Ten en cuenta cada una de las palabras que aquí se escriben.
Es demasiada velocidad, los dedos van con tanta rapidez, las voces se unen para gritar y hacer honor al lugar de nacimiento ¿Por qué no lo sientes? Yo creo que es algo que se puede respirar.
Decimoquinto acto
De la velocidad se pasa a la calma. Son tantos rostros los que se ven en los sueños, cada uno de ellos hacen sus líneas para nacer de nuevo. Va subiendo la energía, la potencia, la capacidad de asombro. Son líneas de tantos colores que se entrelazan entre s´pi, pero no da tiempo de pensar, es una historia que no es igual a la de ayer. Por siempre, usted, así que no se burle de mí, no me use hasta el fin. Claro, a veces las personas están ahí para fingir, para dejarlo todo en el olvido y ahí causar un nuevo despertar. Lo interesante del caso es que no se trata de mentir, es una condición de la vida, de la vida adulta que no siempre se calcula o se estima, sino que ocurre… nada en mi interior murió, al contrario.
Algunas personas quieren que sea así, pero yo no estoy de acuerdo con ese enfoque, los sueños están ahí para que seamos fieles a ellos. No importa si toma tiempo, si toma sufrimiento, es cuestión de dejarse llevar por los ritmos, por los movimientos de la cuerda de la guitarra, por esos sonidos tan difíciles de imitar de la percusión. Usted creyó que era así de sencillo burlarse de mí, pero al final la vida muestra que no es así. Son rostros fugaces que lo deshacen, que de nuevo te traen a ser lo que quieres. Nada ha muerto, sino que, por el contrario, se tienen más capacidades para… tú sabes.
Decimosexto acto
¿Quién dice cómo debe ser un imperio? No tengo una respuesta para eso, pero la verdad es que las ideas a veces se incrustan en la piel, dejando unas cuentas heridas. Por eso, las personas que solo se fijan en las apariencias terminan por ser mentes vacías. En ese sentido, las palabras, en la medida en que las podamos comprender, nos facilitan que escalemos por esas paredes de la vida que no siempre son las más fáciles de superar. Ten en cuenta eso porque son muchos los reyes falsos que nos rodean en la cotidianidad. En otras palabras, el gran lugar en el que el débil muere y el fuerte vive es la soledad.
De arriba para abajo, dando saltos para cualquier dirección en nuestro camino, así es como se puede comprender la situación. No te dejes llevar por el juego de los falsos reyes y de esos imperios que se van a quemar porque son de papel. Te vas a encontrar ahí sea como sea, es el lugar en el que te enfrentarás a todos esos demonios que nos aquejan, solo ahí, no hay otro espacio más en el que se permita tener todos esos sentimientos, ideas, capacidades, habilidades ¿Estás en condiciones para sobrevivir? No sé. Por siempre así será.
Decimoséptimo acto
Para entrar no siempre es necesario que se hagan las cosas con mucha potencia. Sin embargo, al final sí que se siente el poder, las ganas de destrozar todo lo que está alrededor. Es un poco extraño decirlo cuando el arte es un ente creador. Bueno, lo dejo como pregunta. Así son las ideas que se plasman con cemento, se terminan por despojar y hacer que las personas se queden sin esperanzas. Es un hecho tan raro, tan fuera de lugar. Tantos hombres ignorados son seres que están hechos de barro, la sociedad los deja tirados, les hablan como si fuesen espejos, hay un claro olor a olvido, en una combinación de piel y de desesperanza. Es uno de los resultados del tormento y de la violencia.
¿Eres uno más de los tantos indiferentes? Es que poco a poco la gente entiende que no es lo más apropiado, no podemos dedicarnos a cortarles las alas a estas personas. Es que el don de ellos es el cielo. No dejemos que sean unos ángeles mutilados más que se van para la lista del olvido ¿En verdad tú quieres que así sean las cosas?
Mutilaciones, hambre, olor a olvido, derechos negados, sociedad del odio. Es un eterno retorno a los clásicos, a los que de una u otra manera marcaron una época en mi vida, a los que me hicieron aterrizar en este planeta tan lleno de desesperanza, de desconocimiento, de ineptitud ¿Quiénes somos para juzgar a los otros? ¿Importa ser alguien para juzgar?
Decimoctavo acto
De una, sí, de una. Con velocidad y potencia para que se pueda ver desde el primer instante cuáles son las intenciones. Esa es la mejor manera de actuar en la vida. A romper las cosas, no es rayarse por rayarse, sino hacer que la historia sea comprendida por cada una de las personas que la lean y la escuchen ¿Dónde está la verdad? No moriré entre cucarachas, ni entre hechiceros, tampoco podrán detener a cada una de esas personas que están alrededor de mi fortaleza, de la fuerza, de los intentos de ser más capaz, aunque sea poco a poco. Es que al final piensan en cada uno de nosotros como un residuo social.
¿Cómo podemos ser yo? ¿Cómo podemos ser nosotros? Nunca ¿Lo harás? Izquierda a derecha. Solo hay que cerrar los ojos y dejar que las imágenes vayan pasando por tu cabeza, como si se tratara de una película que de alguna manera se va generando sin que uno esté atento a su producción, es uno de esos juegos del subconsciente que no tenemos tan claro, pero que ocurre de una u otra manera. Es interesante, es un juego a ser dios, a tener ilusiones, a la creación por la creación en sí misma. Así que no van a poder detenerme, aunque deseen que cambie, que deje de ser fuerte, a que sea un ignorante más, un hombre extraño que se suma a los residuos sociales de la sociedad. Es tan paradójico que se lleguen a conclusiones de este tipo, sin que otros actúen.