Dando saltos: Renovación – 500

¡Cuidado con el coco! Dicen algunos, mientras que otros hablan de un cambio de perspectiva. La parte interesante de la discusión es que, en esencia, pareciera tratarse de un ciclo que no se rompe. ¿Me equivoco?

¿Nunca es tarde?

Sí, es una pregunta, no una afirmación. ¿Es un cliché? Más allá de la retórica, dejemos que fluya. ¿Cuál es el propósito de la entrada? ¡Claro, el coco!

Retomemos. Una de las conclusiones típicas de los estudios a los que me debo enfrentar en el día a día tiene que ver con dar prioridad a los síntomas y dejar la causa subyacente justo en el trasfondo. Analizándolo con frialdad y perspectiva, queda claro que es una estrategia carente de sentido, pero cuando se vive en carne propia, se entiende que es una cuestión de corazón y no de razón. Ahora bien, eso no significa que se deba parar. Por el contrario, es un motivo más para que el ciclo inicie con la esperanza de que el ciclo en su ciclo deje de ser un ciclo. ¡Pero qué circo!

Estructura estructurante estructurada

Esos juegos de palabras que, en ocasiones, orientaron el proceso formativo de una generación. Ahora son más que nada guías que dan una luz para vencer la hoja en blanco. Son un faro. ¡Vaya! Son dos puntos en el horizonte que se ubican uno al lado del otro, pero que no se pueden alcanzar. Siempre mantienen la misma distancia entre sí, pero se mueven de forma coordinada. Son una pareja de gemelos que, por simple telepatía, anticipan el movimiento de su contraparte.

Son tantos códigos y motivos que no encajan con lo lógico. Aunque parezca utópico, permito que las palabras rompan la barrera de lo sónico, que me mueva y me transporte el sonido al marcar ese número telefónico. Quiero hablar, pero me quedo afónico, ¿o se dice disfónico? Nunca pude memorizar el significado y los traté siempre como sinónimos, aunque muchos me decían: «No, son antónimos».

Dando saltos

Después de la introducción viene el nudo. A un lado, el divagar. Pues bien, revisando el blog en los años 2023 y 2024, me encuentro con una sorpresa, o mejor dicho, refresco mi memoria. Se ha mencionado en repetidas ocasiones el coco en este blog. De hecho, hace 14 años hablé del miedo. Si uno se dejara llevar por esas ideas psicoanalíticas en las que, paradójicamente, no hay ningún cabo suelto, habría tanto material para explorar…

El punto es la renovación de votos. Paso a paso, gota a gota, siempre hay un avance. Lo interesante es cuando llega ese punto en el que surge un presentimiento. Sí, esa sensación de que está a punto de ocurrir. Por supuesto, no es una espera pasiva; es una espera activa, que provoca y facilita. En eso somos maestros, ¿no?

Así que, llegados a este punto, solo queda por decir: intentemos que sea el punto de partida para que se acerque la llegada a la meta. Es un poco de picardía, de gallardía, de valentía y de ánimos.