Diego Fernando Latorre es uno de esos jugadores de fútbol que con el paso del tiempo ha dado un gran salto de las canchas hacia el terreno del periodismo, dejando atrás su endiablada gambeta que derrochó talento al lado de Batistuta, para transformarse en uno de los comentaristas que a mí criterio expresa de la mejor manera lo que ocurre en un campo de fútbol.
Hace poco, LaTorre expresó en su espacio en Olé la importancia del ’10’, de ése jugador talentoso que va en vía de extinción en lo que respecta al fútbol actual, en un artículo nombrado como «Contar hasta 10», en el que guiándose tras el ejemplo de Juan Román Riquelme deja muy en claro de qué manera éste tipo de jugadores están desapareciendo poco a poco, y vaya que el espectáculo lo está sufriendo.
Con la llegada cada vez más penetrante del mercado, del dirigente que poco y nada le importa el talento, de el impulso por el resultado sea como sea, se han producido efectos perversos para quien aún aspira deleitarse al ver un partido de fútbol, y es que poder ver una gambeta que deja atrás a varios rivales o en su defecto un estilo como el del Barcelona que requiere de calidad, pensamiento y precisión más allá de una gambeta, son situaciones que al hincha emocionan, pero el camino se ha desviado de tales intereses, y se prefieren características como: músculos hiperdesarrollados, o la realización de test de manera óptima como apunta el propio Latorre.
Con tal panorama, como un buen aficionado del fútbol que soy me pregunto ¿el impulso racionalizador o ‘modernizante’ que trae consigo el resultadismo en el fútbol opacará el talento?…Y, es un terreno difícil porque los jugadores talentosos que llevan el 10 sobre sus espaldas y tal vez no en su camiseta aún se encuentran en algunos equipos del mundo, motivo por el que sólo algunas pocas estrellas consiguen brillar en un terreno de juego que se guía por lo físico y el logro de unos test como se apuntó anteriormente.
Asimismo, es posible también plantearse otra alternativa, la cual concierne a dejar atrás el pasado, a comprender que en definitiva el fútbol cambia con las épocas, que simplemente algunos como yo nos seguimos aferrando a un pasado en el que jugadores de la talla de: Riquelme, Zinedine Zidane, Pirlo, Kaká, Xavi, Iniesta, Maradona o el propio Ronaldinho Gaúcho ya no existen y no tienen por qué existir, pues las condiciones se han modificado.
A modo de conclusión, sólo quiero dejar en claro que aceptó mis ganas por ver un fútbol en el que se priorice el talento con el balón -sin decir con esto que el arte de jugar sin el balón, o sea recuperarlo no merezca ser admirado- al jugador talentoso, a ése que nos hace delirar con sus gambetas, sus movimientos, su cabeza siempre arriba, desparramando rivales y poniendo ese balón en profundidad para desencadenar el grito sagrado, el grito de gol.