Olvidarle me da igual…su vestido de cristal…fuerte, olvidarle me da igual…si su vestido de cristal se quiebra en silencio… música para mis oídos, pues la vida sin música sería un terrible error como dicen por ahí.
Leer, ese verbo que tanto me recalcan en la actualidad, una palabra que ha tomado un poder sobrenatural sobre las mentes de aquellos conocidos procedentes de la bella sultana que abrió sus brazos para acogerme como uno de sus nuevos hijos…exactamente, leer.
En el momento, me encuentro en una interesante pero agradable dicotomía, pues me encuentro ante dos situaciones:
- El amor, la pasión, el goce total por un conjunto de acciones basadas en una táctica con poco sentido para algunos que atrae en especial a las personas de las clases bajas, pero que al tiempo repele esa lectura como si se tratase de una enfermedad de transmisión sexual.
- La academia, esa nueva oportunidad, un espacio único en su clase hasta el momento para mi vida, donde se rinde culto a la lectura, un territorio donde las pasiones y el gusto por esa motivación que me ayuda a sobrellevar esta existencia no está bien visto.
Leer…sí…leer, por el momento seguiré en la búsqueda de una combinación entre ambos espacios, a lo mejor es posible encontrar ese punto de neutralidad, esa zona de relajación que pueda completar el vacío, aunque sin dudas, en el momento, mi elección es la primera…la pasión, el amor y el goce, nada mejor que el instinto.