Hace poco iba en mi moto por las calles de la maravillosa y siempre recomendada ciudad de Cartago y en la vía me saludó un compañero con el que me gradué del colegio a mediados del 2009 ya estamos cuchos.
Claro, siempre me agrada ver a personas del pasado que en su momento fueron relevantes en mi vida o estaba obligado a interactuar con ellas en un salón de clase, pero más allá de esa situación, lo que en verdad me impacto fue su frase «hace poco lo ví en la playa ¡Usted si vive muy bueno!».
La verdad que no me quejo, pero lo primero que pensé fue si esta gonorrea supiera cómo son las cosas realmente en el modo en que las redes sociales hacen que se acentúe en los resultados que obtiene una persona en su vida -sean positivos o negativos- y no en el proceso para llegar a ellos. En ese sentido lo único que le dije a modo de respuesta fue un «envidia de usted», porque hasta donde entiendo el tipo vive bastante cómodo y administra dos o tres negocios, y creo que nunca va a leer esto ¿O si?
Por otro lado, en mi vida cotidiana me he tenido que enfrentar en varias ocasiones a situaciones en las que varios ignorantes conocidos afirman que aquello a lo que me dedico es muy: sencillo, fácil, relajado, breve, etc.
Claro, si uno hace la comparación con la forma tradicional en que se concibe la vida laboral por parte de un círculo (amplio) de profesionales (o no) que sólo ven en vender su propia fuerza de trabajo un medio para generar ingresos, es obvio que en principio parezca que sus siete u ocho horas en un lugar que no es su casa, los traslados en transporte público y demás, se termine por llegar pronto a la conclusión que es más difícil.
Y bueno ¿me interesa contradecir esa postura? Esa no es la idea. El punto en este caso es resaltar que me siento muy orgulloso de ser una de esas pocas personas en Colombia que lleva increíblemente más de 10 años (sí, empecé cuando estaba en noveno del bachillerato) en un sector que recién se descubre entre mis cercanos en pleno 2018.
- Trabajar desde casa – Usar el transporte público es una de las experiencias más
traumáticas e indeseablesmolestas, eso es un hecho. La contraparte del asunto está cuando tu jornada laboral empieza incluso antes de las ocho de la mañana que es la hora de llegada a un sitio de trabajo convencional. - Manejar el tiempo – Bueno, trabajar en casa permite que uno no se bañe
por más de dos o tres díashasta que sea por la tarde, manejar los horariospara procrastinar y arrepentirse al día siguientea antojo, no pensar en dónde o a qué hora tomar la siesta, etc. El inconveniente está en que las personasde manera inconsciente, estúpida y con falta de empatíaa tu alrededor tienden a pensar que siempre estás libre para pedirte un favor, salir o hacer diligencias (vueltas en Colombia). Pues no, para ganar dinero hay que trabajar 🙁 - Fines de semana – Es algo sobre lo que he reflexionado más que nada en los últimos cuatro meses por una persona que recién conocí más a fondo. Durante estos años mi mente se acostumbró a que los fines de semana es como si no existieran o fuesen irrelevantes, es decir, no estoy al pendiente de estas fechas como sí lo hace la mayoría por el simple hecho que, por las características de la actividad a la que me dedico, puede ser que me relaje de un lunes hasta un viernes y que trabaje de viernes a lunes, y que ese patrón se repita una y otra vez. En conclusión, hay flexibilidad total.
- Viajar y vacaciones – No me gusta llamarlo vacaciones porque eso suena a ese tiempo que te programan en tu vida laboral unas cuantas veces al año y unos pocos días para darte un momento de relajación mental para que retornes. Lo cierto es que me encanta viajar y hago todo lo posible por integrarlo a mi vida cotidiana. Son varios los asuntos que se desprenden de esta situación: el primero que no siempre se ajusta lo que quiero a los tiempos de los demás (por obvias razones) y desde una perspectiva más positiva, como freelancer se puede trabajar desde cualquier lugar u hora, siempre y cuando tengas un dispositivo con acceso a internet.
- Teléfono – Estoy muy al pendiente del móvil, y bueno, es mi método de acceso para resolver problemas cuando no está a la mano mi laptop. Puede ser un problema porque está conmigo siempre, o sea que en cualquier momento hay que estar presto a resolver inconvenientes
una clara desventaja. - Otros – Son tantas otras cosas y también tanta la pereza, que lo dejo hasta aquí…al menos en lo que al listado respecta.
Finalmente, sólo decir que no hay nudo, desenlace, buena puntuación o lo que sea en este post, el objetivo central consistía en plasmar un poco de lo que siento hoy. Por supuesto que haré una parte 2…¡Hay mucho por comentar!
PD: Por si hay algún desubidado, falto de sentido común tipo de duda, no me refiero a ser sociólogo, claro está. Esa es la otra cara de mi vida sobre la que a diferencia de mis cercanos envío al trasfondo de aquello que enorgullece, curioso ¿no? Tal vez eso ocurre porque en estos dos años he concluido que la Universidad es un limitante y potenciador, claro para la vida, pero como se lo tiende a resaltar como lo máximo por aspirar no muchos van a estar de acuerdo conmigo. En fin, eso es un tema para otro texto y mejor me voy a hacer cosas de sociólogo, es decir, fumar marihuana a lo que marca nada.