La Selección Colombia de Fútbol, el combinado de los sinsabores, de las alegrías pasajeras, de la plantilla con un gigantesco talento que no ha sido reconocido y por explotar…
Falta poco para que la máxima cita del deporte mundial y de mi vida inicie, cuatro largos años de espera tras lo visto en el continente africano, una nueva oportunidad para Messi encontrarse con los máximos exponentes del deporte rey en la actualidad, a excepción de unos cuantos como Ibrahimovic, Bale, etc.; quienes por el azar del destino, nacieron en lugares donde la pelota es cuadrada.
Ahora bien, para los colombianos Brasil 2014 es el retorno a un mundial, han sido dieciséis años sin asistir a él, y nuevamente, como en Estados Unidos 1994, hay cierto aire de triunfalismo, se respira una cierta energía en la que bajo ciertas condiciones que propician tal situación, pero se debe ir con cuidado.
Lo primero y más importante a resaltar según mi criterio, consiste en destacar la plantilla de Colombia…es envidiable, hay a disposición jugadores presentes en las ‘ligas TOP’, con el caso particular de un Falcao que aunque está en recuperación e irá al mundial, no estará en su mejor versión –aparentemente.
Pero además de Falcao, está el cada vez mejor James Rodríguez, el jugador que desde mi perspectiva es quien merece llevarse los aplausos y el reconocimiento por sus actuaciones en la selección y en los comerciales de milo; Ospina, ¡qué porterazo! Es increíble; dos laterales que aunque no pasan por un presente favorable han demostrado su calidad, Armero y Zuñiga, sin dejar de lado el potencial de Arias…Guarín, Zapata, Cuadrado, ¡Cuadrado! ¿Cómo olvidar a nuestro brasileño nacionalizado? Entre otros más que me da flojera escribir “la rompen” en sus respectivos clubes.
En términos generales, sólo quiero hacer alusión al ya mencionado aire de triunfalismo, indicando que se debe ser mesurado. Bajo mi concepto, un triunfo para la Selección de Colombia consiste en alcanzar los cuartos de final, esa es la meta, de ahí en adelante todo es ganancia.
Además, leyendo algunas notas en periódicos, hubo un texto en el que se afirmaba que estos jugadores se encuentran en una ola de triunfalismo que los confunde, que no les permite poner sus miradas hacia donde deberían estar, en pocas palabras…se está reviviendo el fantasma de 1994, en donde asistimos al mundial pensando que somos favoritos para campeonar. Es por ello que se ha dicho que estos jugadores asistirán a este torneo con el signo de dólares en su mente… ¡por Dios!
No niego que hay intereses económicos en los jugadores, eso sería un absurdo. Pero afirmar que estos jugadores no sienten la camiseta, que no desean disfrutar de la máxima experiencia con la que sueña cualquier jugador de fútbol, sea amateur o profesional, eso sí que es un absurdo, ahí hay pasión, sentimiento y lamentablemente patriotismo; quien afirme eso es porque no ha jugado al fútbol, simplemente no entiende el fútbol.
Así que, sólo falta esperar poco más de veinte días, después de este tiempo se dará paso a la máxima cita del deporte, en la que como colombiano aspiro a que esa selección dé lo mejor de sí, continúe desplegando el fútbol que mostró en las eliminatorias y alegre a quienes disfrutamos del deporte rey, más allá de lo que nuestros amigos mamertos puedan decir de las olas de consumo, cortinas de humo y su blablablá.